jueves, 9 de marzo de 2006

3 - De la resolución del croto.-

El perro terminó de mascar lentamente la paloma.
Escupió algunas plumas y huesos. Se rascó desganadamente alguna que otra pulga. Dió algunas vueltas buscándose lo que le quedaba de cola, recuerdo de alguna pelea seguramente. Entonces se plantó frente al croto, como esperando alguna orden o algún comentario o algo. Quién sabe lo que esperan los perros.
El croto jugaba con la oreja. La examinaba , la retorcía y se regocijaba pensando en como debía estar sufriendo el petiso , aunque la duda le flotaba en la parte de atrás de la cabeza. Estaría disfrutando el petiso de todo esto?
_ No hay otra _ dijo mientras guardaba la oreja en algún bolsillo perdido_ Le vamos a tener que dar para adelante.
Buscó en otro bolsillo y sacó un sandwich de algo. Se puso a comer, porque el masticar lo hacía pensar mejor, por eso sólo lo hacía en ocasiones especiales.
En su mente se fue formando un plan. Encontrar el chancho no iba a ser fácil, nadie le iba a regalar nada.
_ Vamos_ le dijo al perro mientras se levantaba sin esperar a ver qué hacía el animal.
Se venía la noche y el croto no quería estar cerca de ese lugar.
Además, era hora de empezar a buscar a la gente. El petiso no se iba a quedar de brazos cruzados y él quería estar preparado.
El primero tenía que ser el trapecista.
Aurelio Gonzales. Ex estrella del Circo de los Hnos. Campino. Hombre dominado por su irrigación sanguinea. Cuando estaba en el trapecio boca abajo, y la sangre llenaba su cerebro, era capaz de una lucidez increible. Esto era lo que lo hacía tan maravilloso. Sin embargo, cuando estaba en la posición normal, se convertía en un bruto. Justo lo que el croto necesitaba para protegerse del petiso, o del chancho.
Ya lo buscaría al viejo más tarde para que lo ayudase con la oreja y poner las cosas en marcha, mientras tanto, se dirigía a la zona roja.
_ Chsst, otra vez por acá? _ dijo ella, la puta.

No hay comentarios: